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Gilda, de niña a mujer

Hablaremos hoy del personaje de Gilda, la joven hija de Rigoletto, fruto de una relación de éste con alguien que, según le cuenta Rigoletto a Gilda, y de paso a todo el auditorio, “tuvo piedad de mí”. La madre murió y Gilda no tiene más familia que ese padre, del que ni tan siquiera conoce el nombre después de tres meses de vivir en Mantua con él, y que no la deja salir a la calle ni relacionarse con nadie. Cuando Gilda le pregunta a Rigoletto por su familia, patria o amigos, Rigoletto le contesta que “Il mio universo è in te!”, es decir “tú eres todo mi universo”.

Gilda vive recluida en una casa al cuidado de una aya, Giovanna, que la cuida y protege pero que se ha dejado sobornar por el apuesto y seductor Duque de Mantua. Es el sino de todas estas jóvenes virginales, que como a “Doña Inés del alma mía”, la “Brígida” o Giovanna de turno le proporcionan el placer prohibido, previo pago del galán correspondiente. Es la labor de “Celestina” con tanta raigambre en nuestra literatura.

Curiosamente este personaje de Gilda, que empieza en el Primer Acto llena de  inocencia y recién salida de la edad nubil, se va a transformar radicalmente en el Segundo y Tercer Acto. A partir de la supuesta violación se convierte en una mujer enamorada, y en el Tercer Acto dará su vida para salvar al amado, a pesar de que sabrá de qué calaña es él. Esa actitud, que algunos estudiosos consideran increíble, por ser un cambio demasiado rápido y exagerado, y que desde luego viene de Víctor Hugo, coloca al personaje de Gilda en un trío de heroinas verdianas, con Violetta, de La Traviata, y con Elisabetta de Valois, del Don Carlo, que son los personajes femeninos más interesantes de Verdi. Y Verdi les compuso la música necesaria para describir esas personalidades. A parte de esa música nos vamos a referir en este post.

En el Primer Acto, Gilda sale a escena por primera vez cuando llega Rigoletto a la casa después del encuentro con Sparafucile. Es el dúo Figlia! / Mio padre!, que ya hemos visto en un Enlace de la Entrega IV. A continuación hay varios dúos con Il Duca, hasta que éste tiene que marcharse precipitadamente cuando se apercibe de que hay gente en la calle, que son precisamente los Cortesanos que vienen a raptarla. Poco antes de despedirse, Gilda le pregunta al Duque por su nombre, a lo que éste contesta: “Me nomino Gualtier Maldè./ Studente sonno e povero”, es decir “Me llamo Gualterio Maldé. / Soy estudiante y pobre.

Cuando parte el Duque, Gilda entra en un estado de ensoñación y se deleita con el recuerdo del nombre que acaba de conocer. Es la única Aria de Gilda.

Caro nome

Este aria es, junto a La donna è mobile, las dos más famosas de esta ópera y de las más conocidas de todo el Repertorio. Se basa en un motivo muy sencillo, que se repite por cuatro veces, en un ritmo punteado en compás 4/4, todo ello estructuralmente bastante simple para reflejar el alma cándida de la joven.

La tonalidad es Mi mayor, que es la tonalidad de los pensamientos amorosos de algunos de los personajes de Mozart: Elektra en Idomeneo, Fiordeligi y Dorabella en Così fan tute, etc. Cuando Gilda vaya evolucionando cantará en Mi menor, pero ahora está en su momento de máxima pureza y ensoñación. El tempo es Allegro moderato, y el aria es, como ya hemos dicho, monotemática y se va construyendo con pequeñas variaciones del tema. Hay un pequeño Recitativo, luego las flautas introducen el tema, con trinos anotados dolcissimo. Entramos de lleno en el aria, que es belcantista, con los recursos típicos, volatas, trinos y varias messa di voce. El cierre es muy bonito, con un larguísimo trino de Mi4 que se extiende por espacio de 2 redondas y 1 blanca, anotado por Verdi morendo, mientras pronuncia el nombre querido, Gualtier Maldè.

En la LR de YouTube que se incluye en el 1er. Enlace podemos ver la interpretación de este Aria por 14 Sopranos de todos los tiempos, empezando por una grabación de la Callas de 1955, que es asombrosa por la forma en que adelgaza la voz para dar una impresión de juventud y candidez, que luego evoluciona a lo largo de toda la grabación, tomando mucho más peso según el personaje va madurando. Por cierto que Maria Callas no interpretó mucho este papel en el teatro. De hecho en las 13 temporadas en que cantó en La Scala, de 1950 a 1962, nunca interpretó esta ópera, mientras La Traviata lo hizo en 3 ocasiones y en 1 Il trovatore.

Sì, vendetta! Tremenda vendetta!

Una vez producida la desfloración de Gilda, ella sale de los aposentos del Duque y se encuentra con su padre Rigoletto, que aún está con los cortesanos. Rigoletto hace salir a todo el mundo y consuela a Gilda, en varios dúos bellísimos, en los que nos encontramos con un padre cariñoso, que consuela a su hija ultrajada.

De pronto, pasa cerca el Conde de Monterone, el de la maldición, que es conducido por la Guardia a la prisión. Al ver un cuadro con la imagen del Duque, Monterone musita que su maldición no ha servido para nada y que el Duque vivirá felizmente mientras él pasará su vida ultrajado y encarcelado. En la Octava Escena, y última de este Acto, Rigoletto reacciona furibundo y dice que Monterone se equivoca porque él va a vengarse del Duque.

Es la cabaletta Si, vendetta!, anotada por Verdi “Com impeto e volto al ritratto”. Rigoletto declara su sed de venganza y su determinación de llevarla a cabo de una forma terrible. La música es el epítome de la fuerza verdiana, una música de paternidad fácilmente reconocible. El tempo es Allegro vivo y la tonalidad La bemol mayor. Es la cabaletta que está teniendo mayor éxito actualmente, la hemos visto bisar a Leo Nucci en Madrid y en Bilbao.

Pero en esta cabaletta también participa Gilda, que ya está alcanzando un grado de madurez importante. Por primera vez la vemos con un pensamiento independiente del paterno, le preocupa la feroz alegría del padre que se regodea en su venganza. Ella prefiere el perdón, y con una música muy parecida a la del padre, sin embargo canta una letra muy diferente, acabando por explicarnos, hablando para sí, lo que pasa por su cabeza:

Mi tradiva, pur l’amo; gran Dio, / Per l’ingrato, te chiedo pietà

Me traicionó, pero lo amo; Dios mío / Te pido piedad para el ingrato

En el 2º Enlace hemos incluido una LR de YouTube con 8 Interpretaciones de esta cabaletta que termina el dúo y el Acto. Entre ellas los bises de Leo Nucci en Madrid (con Patrizia Ciofi) y en Bilbao (con Elena Mosuc), y una joya, de 1929, con Ricardo Stracciari, el maestro de barítonos italianos, y la española Mercedes Capsir, una excelente Gilda en aquella época. Por cierto que en este caso, y en el de  Sumi Jo y Hvorostovsky, hemos incluido la Escena completa, no sólo la cabaletta.

Terminamos este post hablando de la voz ideal para Gilda, de acuerdo a la opinión experta de Arturo Reverter.

La voz de Gilda

Todo el papel de Gilda fue escrito para Teresa Brambilla, una soprano lírico-ligera, especializada en Donizetti, que también para Verdi interpretó otras heroinas verdianas, como Abigaille, en Nabucco, Elvira en Ernani o Leonora en Trovatore; pero a Verdi no le convencía del todo. Parece ser que el compositor hubiese  preferido haber estrenado la obra con Agustina Boccabadati, porque “era más dramática”. Esta frase de Verdi nos da una pista: es preferible una voz más consistente, de lírica plena, para que el carácter del personaje pueda crecer al progresar la acción y hacerse Gilda más mujer.

En el comienzo del siglo XX se eligió para este papel a distintas sopranos ligeras o lírico-ligeras, porque se consideraba que debía primar la ligereza, la voz aérea. Así cantaron este papel con éxito las españolas Mercedes Capsir, María Barrientos o Angeles Ottein. Después de la guerra mundial, serían otras ligeras o lírico-ligeras, como Anna Moffo o Gianna d’Angelo, las grandes Gildas.

Será a mediados de los 50’s cuando aparecen las nuevas sopranos que abordan el personaje con voces más consistentes, como es el caso de María Callas o de Joan Sutherland. Incluso Renata Scotto, lírico-ligera en sus inicios, le daba una gran prestancia combinando el canto más exquisito con una gran densidad tímbrica, al decir de Reverter, que considera también a June Anderson muy apropiada para el papel.

En nuestras LR de YouTube hemos incluido algunas sopranos contemporáneas, que también hacen grandes interpretaciones: Sumi Jo, Patrizia Ciofi, Anna Netrebko, Natalie Dessay, Diana Damrau, Nino Machaizde, Patricia Petibon, Elena Mosuc, Alexandra Kurzack y Olga Peretyatko. No cabe duda de la adecuación de la voz de la Damrau, lírico-ligera “con arrestos”, como la reconoce Reverter, pero no andan faltas de dichos ” arrestos” la mayoría de ellas. Salvo Dessay que no ha cantado el papel de Gilda más que en Conciertos, las demás lo tienen en su repertorio y algunas lo están interpretando en la actualidad. Por cierto que Olga Peretyatko es la soprano que veremos en el Teatro Real.

ENLACES

Caro nome

Sì, vendetta

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