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Charles Gounod – Roméo et Juliette

Dedicamos el Octavo Tema de este Curso a Roméo et Juliette, la otra obra maestra de Charles Gounod, que es una de las óperas francesas mas emotivas de la lírica francesa y que recoge, con bastante fidelidad, la tragedia homónima de Shakespeare. Hacerla era una obsesión para Gounod, que había leído una traducción de la obra teatral en su juventud y que había conocido, en Roma, el libreto de Romani para Vaccai y, sobre todo, para Bellini, quien lo había musicado con el título de I Capuleti e i Montecchi, estrenada en 1830.

Charles Gounod (1818-1893) rejuveneció 20 años, según su propio testimonio, en una carta a su esposa, cuando se trasladó a la Riviera francesa, en la primavera de 1865, para comenzar la composición. Hizo un auténtico Drame Lyrique, con sus partes habladas, que se estrenó el 27 de abril de 1867, en el Théâtre Lyrique de Carvalho. Más adelante, en 1883, se estrenaría en l’Opéra-Comique, con las partes habladas convertidas en Recitativos, gracias al trabajo de la joven promesa Georges Bizet, y, un poco más tarde, en 1888, pasaría a l’Opéra de Paris, Salle Peletier, tras añadirle el preceptivo ballet y hacerle algunas modificaciones en el final del acto 3º.

Aida Garifullina y Juan Diego Flórez son Romeo y Julieta en la producción de Jürgen Flimm de 2017 para la Wiener Staatsoper

Síntesis de la Clase

En uno de los ENLACES de este Post se puede encontrar el PDF de la Presentación utilizada en la Clase on line, que está estructurada en los diversos apartados que van cubriendo el índice típico que nos hemos propuesto en este Curso: 1º un aspecto general del período analizado, en este caso un análisis de las adaptaciones a la ópera de la obra dramática de Shakespeare; 2º el contexto histórico, musical y cultural, 3º algunas notas biográficas de Ambroise Thomas y una breve referencias a sus obras, Mignon y Hamlet; 4º una referencia al final de la carrera del genial Offenbach, y su única ópera seria, Les Comtes d’Hoffman y 5º la ópera propiamente dicha, en la que centramos el estudio de la época y autor.

En esta ocasión, la época estudiada es el período comprendido entre el año 1861 y el 1870, que coincide con tres acontecimientos históricos importantes:

  • La Segunda Parte del Segundo Imperio (1863-1870), que evolucionó del autoritarismo a la democracia tanto en su primer período, de 1863 a 1868, llamado del Imperio Liberal, como en el segundo, de 1868 a 1870, o Imperio Parlamentario. En ambos casos, al ir perdiendo los apoyos de Iglesia (por el apoyo de Napoléon III a la Unificación Italiana) y la Burguesía (por el liberalismo del Régimen y su apoyo al librecambismo inglés, lo que iba en contra de los intereses proteccionistas burgueses), Napoléon y su gobierno se vieron obligados a contar con otros partidos del arco parlamentario, a cambio de concesiones de mayores libertades y de un recorte de las facultades de la pareja imperial.
  • La caída de Napoleón III y el Segundo Imperio, después del desastre de Sedan (septiembre de 1870) en la guerra Franco-Prusiana, y el establecimiento inmediato de la Tercera República.
  • La Revuelta de la Comuna de Paris (marzo a mayo de 1871), aplastada después de la Semaine sanglant (21 a 28 de mayo). Fue la primera revuelta de signo social-comunista de la historia y un nuevo exponente de la difícil relación entre Francia y su capital, París.

En el PDF de la Clase y en los videos de la LR de YouTube se pueden encontrar más detalles históricos.

Los habitantes de Paris celebraban el establecimiento de la Comuna, en medio de las barricadas

Como decíamos en nuestro anterior Post, el Segundo Imperio fue un período bastante productivo para la Cultura, habiendo coincidido con una época de desarrollo y prosperidad. La habilidad del «régimen» para hacer propaganda de sus logros dio lugar a exhibiciones de lujo y diversión que constituyeron la primera Belle Époque. En este período (1861-1871) se celebró la segunda Exposición Universal en París, en 1867, la mas grandiosa de las celebradas hasta entonces. Durante la Exposición, que tuvo más de 10 millones de visitantes, se produjo el estreno de «nuestra» ópera, Roméo et Juliette de Gounod, pero también Verdi estrenará su Don Carlos, en l’Opéra de Paris, y Offenbach, La grande Duchesse de Géroldstein.

En el camino acelerado al Impresionismo, hemos destacado en la clase online las obras de Edouard Manet durante estos años: Música en las Tullerías, Le dejeneur sur l’herbe, Olympia, El pífano y El balcón, estas dos últimas influenciadas por Velázquez y Goya, respectivamente, a los que había estudiado concienzudamente en sus viajes a Madrid, donde pasaba mucho tiempo contemplando la obra de esos genios.

Roméo et Juliette ópera de Charles Gounod

Decíamos más arriba que esta ópera es una fiel adaptación de la obra original de William Shakespeare, Romeo and Juliet, or The most excellent and lamentable tragedy of Romeo and Juliet, una de sus primeras tragedias, escrita entre 1591 y 1597 y publicada por primera vez en 1597, si bien en una versión (Q1) que muchos consideran posterior a la que se publicó en 1599 (Q2), que quizás es la original. Es una de las más populares de su autor, y de las más representadas y aunque es de las primeras, cuando Shakespeare tenía apenas 30 años, ya es una muestra de las habilidades dramáticas de su autor.

El famoso (y falso) balcon de Julieta en la casa Capuleto de Verona

Los experimentados libretistas Jules Barbier y Michel Carré simplificaron la obra de Shakespeare, eliminaron algunos personajes secundarios, como los padres de Romeo, la madre de Julieta, Fray Juan, el boticario y algunos criados, y siguieron, por lo demás, el esquema de la obra original, consiguiendo un libreto solvente y poético.

Sin embargo, modificaron levemente el final, en la misma línea que había hecho Romani en su libreto para Bellini: Julieta, a la que Romeo creía muerta, se despierta en la tumba, al cesar el efecto del brebaje que le había dado Fray Lorenzo, y los dos amantes mantienen un diálogo amoroso antes de desaparecer para siempre. Son apenas unas líneas en el libreto, pero cambian mucho la intención de Shakespeare, como analizaremos en el apartado siguiente.

Es interesante señalar el bello papel que Gounod escribió para Juliette, en el que se sintieron muy cómodas sopranos como Caroline-Marie Miolan Carvalho, la soprano legendaria, esposa de Leon Carvalho, el director de l’Opéra Lyrique, una cantante que ya había dado vida previamente a las heroínas de las óperas de Gounod, Marguerite, en Faust, y Mireille, o la australiana Nellie Melba. Pero posiblemente la mejor Juliette del siglo XIX fue Adelina Patti, la soprano nacida en Madrid, de padres cantantes italianos, de quien Giuseppe Verdi dijo que era la voz de soprano más bella de su tiempo.

Adelina Patti

Por lo demás, en el PDF de la Clase, incluido en los ENLACES, están desarrollados diferentes aspectos de la ópera y no parece necesario repetirlos aquí.

Información adicional

La adaptación a la Ópera de las grandes obras de la Literatura

En este Tema 8, y en el anterior, hemos hablado de varias adaptaciones a la Ópera de importantes obras literarias, sean las novelas de Goethe, Faust o Wilhem Meister Lehrjare, o las tragedias de Shakespeare, Hamlet y Romeo and Juliet, además de los Cuentos de E.T.A. Hoffmann, obra interesante aunque no a la altura de las de Shakespeare y Goethe.

Decía Alejo Carpentier que:

Shakespeare aplastó con su genio, con su dinámica propia, a casi todos los compositores que trataron de transformar sus dramas en óperas.

y el «casi», Carpentier lo circunscribe a Giuseppe Verdi y a sus Otello y Falstaff, que son los únicos casos que encuentra aceptables. Por otra parte, no es extraño que un gran músico, como lo fue Gounod, que reconoció que «Un compositor dramático tiene la opción para elegir una infinita variedad de temas. El teatro me tentó«, se encontrase con Shakespeare, un maestro del Teatro universal, que fue redescubierto a mediados del siglo XIX, como hemos explicado en el primer apartado del Tema 8.

Si concretamos el análisis a la tragedia Romeo and Juliet (hacia 1597) de Shakespeare, tampoco nos debe extrañar que atrajese poderosamente al joven Gounod. Esta obra de Shakespeare, que rompía los cánones dieciochescos del Teatro y las unidades de acción, espacio y tiempo, que ya había cuestionado Hugo y los autores románticos, sorprendía por la capacidad de elevar el drama a cotas inverosímiles. Los jóvenes autores románticos siempre identificaron a Shakespeare con la fuerza de las violentas pasiones que marcaban, y marcan, la vida de los seres humanos.

Victor Hugo, que fue un gran admirador de William Shakespeare, expresaba muy gráficamente que admiraba en él su capacidad de expresar a la vez «el bien y el mal, placer y dolor, montaña y valle, amor y odio, anverso y reverso, corrección y deformidad«. Justamente esa era la virtud para Hugo y lo que Voltaire veía como un defecto, lo que él llamaba «le chaos de la tragédie«. Este es el Shakespeare al que los compositores románticos quisieron poner música y cuyos personajes, según Ramón María Serrera:

«eran estereotipos escénicos de comportamientos humanos, que siempre tienen vigencia y palpable realidad en nuestro interior o en nuestro entorno. Eran – es cierto – ficciones literarias. Pero las ficciones y los sueños son también realidad, a veces más reales que la realidad misma

Pues bien, Gounod disfrutó haciendo su ópera Roméo et Juliette y tuvo la suerte de contar con dos grandes libretistas, Barbier y Carré, que conocían la obra original de Shakespeare y que supieron seguirla cuidadosamente, simplificando un poco el número de personajes y despojándola de alguna hojarasca, para dejarla en su esencia, de manera que parecería que es una muy buena aproximación al original shakespeariano. Pero hay una diferencia fundamental y está en el final, en el Acto 5º, y esa diferencia cambia sustancialmente el punto de vista respecto al del bardo de Stradford-upon-Avon.

Ô douce nuit d’amour

En Roméo et Juliette, como en muchas otras óperas románticas, el amor mismo y la muerte de los protagonistas, cuando cae el telón, son los que liberan a los dos amantes de su existencia terrenal problemática, para hacerlos trascender y encontrar la sublimación de ese amor y su consumación más allá de la muerte. El veneno y la daga ponen fin a la vida de los enamorados y abren la puerta a la unión definitiva de los dos corazones más allá de la existencia terrenal.

Aunque esa idea se expresa a lo largo de la obra, es en la escena final, al darse cuenta Julieta de que Romeo se ha envenenado, en su último beso final, cuando Romeo le dice:

«Console-toi, pauvre âme, / Le rêve était trop beau! / L’amour, céleste flamme, / Survit même au tombeau! / Il soulève la pierre / Et, des anges béni, / Comme un flot de lumière / Se perdre dans l’infini.»

«¡Consuélate, pobre corazón, / el sueño era demasiado bello! / ¡El amor, llama celestial, / sobrevive siempre a la tumba! / Levanta la piedra, / y, bendecido por los ángeles, / como una ola de luz / se pierde en el infinito.»

Como vemos, no se puede pedir más desde el punto de vista romántico. Y terminan diciendo:

«O joie infinie et suprême / De mourir avec toi! Viens! un baiser! je t’aime! / Seigneur, Seigneur, pardonnez-nous!»

«¡Oh, qué alegría, infinita y suprema / de morir contigo! ¡Ven! ¡Un beso! ¡Te amo! / ¡Señor, Señor, perdónanos!

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