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Senta y el Holandés, personajes del Drama del Porvenir

En este Post, el último de los que dedicamos al estudio de Der fliegende Holländer, vamos a analizar los dos personajes principales de la obra, a los que Wagner va a dar un tratamiento especial y que podemos decir que son los primeros ejemplos de personajes del Drama del Porvenir que Wagner propugnaba en sus estudios teóricos sobre ópera, que luego fueron recogidos en “Oper und Drama” (1851).

Como decíamos en Post anteriores, en esta obra Wagner tomó un nuevo camino, contra las convenciones imperantes en el Singspiel y en la Grand Opéra francesa. Para poder narrar la saga de Der Holländer de un sólo trazo tuvo que renunciar a la tradicional compartimentación en arias, duetos, finales, etc. en beneficio de un conjunto más o menos transcompuesto. Y como ya comentábamos, en esta ópera a medio camino, esas novedades se han reservado para los dos personajes principales.

La Balada de Senta

Después del Coro de Hilanderas y en vista de que el aya Mary no quiere contar la historia del Holandés, será Senta la que, presa de gran excitación y en estado de ensoñación, contará la historia, cantando la Balada del Holandés: Johohoe! …. Doch kann dem bleichem Manne (¡Yohohoe! ….. ¡Pero el hombre palido puede alcanzar aún la salvación … ). Balada formada por dos estrofas con estribillo, con intervención del Coro de doncellas al final de cada una de las estrofas, mientras se produce un incremento de la excitación, llegando al final Senta a un estado próximo al de “trance”.

Es importante señalar que una Balada es un género de canto diferente de un Aria. La Balada procede del canto tradicional de los rapsodas, que cuentan una historia como espectadores de la misma, un reportaje desde la distancia, pero sin involucrarse en lo que cantan. Es el canto de los juglares de la edad media y el de los romances de ciego, tan importantes en nuestra tradición. En cambio, en el Aria, el personaje tiene un momento de introspección, nos cuenta lo que piensa, lo que le preocupa o alegra en el fondo de su corazón. El Aria es involucración pura, exactamente lo contrario de la Balada.

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Pues bien, la Balada de Senta es atípica, comienza con una narración de un sucedido, la historia de un personaje que, ciertamente, emociona y conmueve a Senta, pero que es externo a ella, y, sin embargo, en la segunda estrofa, Senta rompe la imparcialidad, el Holandés se vuelve más presente y Senta se va involucrando sucesivamente. Wagner acota la situación anotando: “Senta se derrumba como exhausta“. Interviene el Coro y termina en un Allegro con fuoco en el que Senta constata bruscamente que ella es, al mismo tiempo, reportera y protagonista:

Ich sei’s die dich durch ihre Treu’erlöse!

(¡Sea yo la que por mi fidelidad te redima!)

Y entonces entra en escena Erik, con un corte dramatúrgico brutal que, como dice el Profesor Menéndez Torrellas, al que seguimos en todo este Post, implica que:

la balada se ve quebrada mediante la irrupción de un aquí y ahora

es decir, el contraste entre ensoñación y realidad, el mundo incosciente y el consciente, del que son parte Erik, Mary y las doncellas.

En la LR del ENLACE del Post III puede verse esta balada en la interpretación de Nina Stemme, Lise Lindstrom, Gwyneth Jones (si bien en una versión infrecuente, en lengua inglesa), Manuela Uhl y Catherine Neglestad (ésta última en la producción de 2010 de la Nederlandse Opera, con una escenografía original, aunque quizás demasiado, y de la que incluimos tanto el Coro de hilanderas como la Balada).

Dúos entre Senta y Der Holländer

Hay un dúo en el Segundo Acto y otro en el Tercero, que forman parte, respectivamente, de las Escenas Tercera y Segunda. El primero de los dúos, el del Segundo Acto, viene precedido del Aria de Dalan, Mögst du, mein Kind, de la que ya hablamos en el 3er. Post, en el que el padre le pide a su hija que de la bienvenida al extranjero. La hija no necesita esa recomendación, ya que, anota Wagner:

Senta está totalmente extasiada en la contemplación del Holandés. Daland. al ver que Senta no aparta su mirada del Holandés y que éste sólo tiene ojos para mirarla, decide salir.

Se trata del Dúo  Wie aus der ferne längst ….. Er steth vor mir (Desde la lejanía de otros tiempos …. Él ante mi se halla). Se trata de un “flechazo”, un amor a primera vista, que ya fue anunciado en la culminación de la balada y en el sueño de Erik. Como dice Menéndez Torrellas, en este primer encuentro, “el silencio está más cargado de significado que las palabras”. La escena, con un movimiento lento y contemplativo, tiene el caracter de un acuerdo preexistente hace tiempo. En definitiva, dos monólogos superpuestos con el silencio de ambos: se miran, dicen lo que está pasando por su mente, pero apenas dialogan. Y entonces surge el juramento de fidelidad de Senta y la exaltación del Holandés, que se ve salvado.

Lo más novedoso de este dúo, que crece hasta constituir una gran forma entretejida de Recitativos y Ariosos, es que Wagner adjudica la declamación del Recitativo, que en la ópera tradicional se usó siempre para narrar la acción exterior, para expresar la vida interior de sus personajes, Senta y el Holandés.

En la LR del ENLACE podemos ver dos espléndidas versiones de este primer dúo: la de Hans Hotter y Birgitt Nilsson, con la Philharmonia Orchestra, bajo la dirección de Leopold Ludwig y la de Dietrich Fischer-Dieskau y Marianne Schech, con la Staatskapelle de Berlin, bajo la dirección de Frank Konswitschny.

En cuanto al segundo dúo, el del Tercer Acto, recordemos que viene precedido del dúo entre Senta y Erik, en el que éste último le reprocha a Senta su decisión de abandonarle y en el que Erik canta la cavatina “Willst jenes Tags dich nicht” de la que ya hablamos en el 3er. Post. El Holandés, que ha escuchado a Senta y Erik, pero no ha llegado a entender bien sus palabras, cree que Senta no le es fiel, se ve perdido y decide hacerse a la mar, tocando su silbato para que los marineros desplieguen las velas. Previamente le explica a Senta, y a todos, quién es él y cuál es su maldición. Senta se lanza a la mar, diciendo que será fiel hasta la muerte.

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Dúo absolutamente transcompuesto y de gran dificultad, tanto dramática como musical, cargado de electricidad y de emotividad, en el que la Orquesta sigue al canto, potenciando y comentando el Drama. En la LR del ENLACE lo podemos ver en 3 buenas versiones:

  • La de George London, Leonie Rysanek y Fritz Uhl (en el papel de Erik), Bayreuther Festspiele Orchester, bajo la dirección de Wolfgang Sawallisch  (1957)
  • La de Simon Estes, Lisbeth Balslev y Robert Schunk, Bayreuther Festspiele Orchester, bajo la dirección de Woldemar Nelsson y dirección artística de Harry Kupfer (1985)
  • La de Bernard Weikl, Deborah Voigt y Jorma Silvasti, bajo la dirección de Christian Thielemann, Tokio 1998

 

Versión 1843 versus Versión 1860

Como ya comentamos en el 1er. Post de esta serie, en 1860 Wagner hizo una serie de retoques en la partitura de Der fliegende Holländer, preparándola para el estreno, ¡por fin!, en París. Pero, además, acababa de terminar la composición de Tristan und Isolde  y tenía un montón de nuevas ideas musicales que acababa de experimentar. Y, por último, la “praxis” de casi 20 años de vida en los escenarios del Holandés le había enseñado qué pasajes había que redondear, cuáles eran incantables, etc. Los retoques no fueron muy importantes, excepto dos:

  • La Obertura, que amplió, dándole un nuevo cierre positivo
  • El Final, al que ahora nos referiremos con más detalle, que es más claro y esperanzador, al mostrar la “salvación” del Holandés por el sacrificio de Senta

En general la versión que se representa es la de 1860, aunque existen algunas grabaciones de la Versión de 1843 (como la de Bruno Weil y la capella Coloniensis, en 2005) e, incluso, una que combina ambas (la de 1961 de Wolfgang Sawallis, cuya Obertura es la de 1843 y el Final el de 1860). Un gran Director como Christian Thielemann, en su libro Mi vida con Wagner, dice que ambas versiones son bastante más diferentes de lo que en general se piensa, siendo la de 1860 de contornos más suaves, y añade:

A mi no me gusta oponer las dos versiones entre si. La primera es muy interesante porque nos permite observar el taller, el proceso creativo. …. la segunda no es necesariamente mejor, es simplemente diferente..

En cuanto al Final, en la Versión de 1843 Senta se lanza al mar, proclamando su fidelidad hasta la muerte y el barco del Holandés se hunde para siempre, y no hay más. En cambio, en la Versión de 1860, también desaparece el barco pero se vuelve a ver a la pareja, Senta y un Holandés “transfigurado”, ascendiendo desde el mar abrazados, mientras Senta con la mano señala al cielo.

En cualquier caso, señala Thielemann, esta obra no suena bien en el Bayreuther Festspiele, especialmente en la Versión de 1843, porque el cerramiento del Foso de la Orquesta empasta el sonido. Es evidente que Wagner no la hizo para ese teatro (en 1841 aún no había pensado en él). Como quiera que tenía interés en que Der Holländer estuviese en el Canon de Bayreuth, hay pruebas de que pensó en una nueva versión adaptada a este recinto, menos explosiva, menos penetrante, a un volumen más bajo. Nunca la hizo.

 

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