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DE ISABEL A ESSEX PARA VOLVER A ISABEL

El libretto de Salvatore Cammarano no fue ajeno al éxito de esta ópera, que lo tuvo, y grande, desde su estreno. En 1837 Salvatore Cammarano era el libretista preferido de Donizetti, y desde Lucia de Lammermoor (1835) hasta Poliuto (1838) firmó todas sus óperas serias. Y Cammarano también fue el autor de Elisabetta al Castello di Kenilworth o de Maria Estuarda. En definitiva, Cammarano en 1837 era la persona más adecuada, por sus cualidades y experiencia, para abordar los amores crepusculares de una reina poderosa con un joven ambicioso y arrogante, Isabel y Essex.

Pero antes de interesar a Donizetti y a Cammarano, este tema había sido asunto de varias obras literarias e, incluso, de una ópera:

  • La tragedia Le comte d’Essex, de La Calprenède (1639)
  • La del mismo título, de Thomas Corneille (1678)
  • La tragedia Élisabeth d’Angleterre, de Jacques Ancelot (1829)
  • La ópera Il conte d’Essex, de Saverio Mercadante, con libreto de Felice Romani (1833)

Esta última ópera, estrenada por Mercadante en La Scala el 10 de marzo de 1833, con muy poco éxito, fue la que atrajo el interés de Donizetti, que quería hacer su propia versión. Y el enfoque que le daría Cammarano le iba a resultar mucho más interesante que el de Romani, aunque éste fuese un grandísimo libretista y literato.

Sin entrar en los dos precedentes del siglo XVII, las tragedias de La Calprenède y Corneille, vamos a analizar las obras de Ancelot, Romani y Cammarano, que justifican el título dado a esta Entrega: Ancelot se centra en la figura de Isabel, Romani, que asiste al estreno en París de Ancelot, se centra en Essex, y Cammarano, que conoce ambas, toma de nuevo la figura de Isabel como centro de la tragedia lírica.

Todos ellos parten de unos hechos históricos, de los que hemos hablado en las Entregas (II) y (III), en definitiva las acusaciones de traición (acusaciones fundadas) que el Parlamento vierte sobre el conde de Essex a su vuelta inopinada de Irlanda, donde ha pactado una tregua (y algo más) con el rebelde Hugh O’Neill, conde de Tyrone, jefe de los sublevados. Pero ahí viene la inventiva de Ancelot: al serle solicitado el consentimiento para ejecutar la sentencia, la soberana descubre una traición que considera aún mayor, el amor del conde por otra mujer.

En las tres obras los hechos, sean históricos o sean fruto de la imaginación, son los mismos, en esencia la doble traición de Essex a la reina, en cuanto reina y en cuanto mujer. Sin embargo, veamos, sumariamente, las diferencias:

  1. Ancelot, Isabel desgarrada entre sus deberes como reina y sus pulsiones como mujer. Esa es la clave de la obra, y ella es su protagonista. También existe el personaje de la duquesa de Nottingham, amante secreta de Essex, y casada con el duque por expreso deseo de la reina Para colmo, ella es amiga de la reina y el duque es el mejor amigo de Essex. También ella se debate entre su amor por Essex y sus obligaciones para con su esposo, aunque no lo quiere. Sin embargo, el gran interés de esta obra no está en el triángulo amoroso, sino en el apasionante ritmo que mantiene vivo el interés del espectador a lo largo de sus cinco actos. Luego hablaremos de cómo lo consigue Ancelot, pues lo tomará Cammarano y conseguirá el mismo efecto en la ópera.
  2. Romani, un libretto condensado y reducido, una reina inalcanzable, atrapada en su rango. En líneas generales, Romani conserva la misma trama de Ancelot, pero pone el acento en los duques de Nottingham y en el conde de Essex. Esto se nota en el reparto de números de la ópera de Mercadante: la duquesa, que fue representada por Adelaide Tosi, tiene más arias que nadie, y el duque y el conde tienen un aria y tres duos cada uno. Pero lo más destacable es la casi ausencia de tensión dramática en la obra de Romani. Y el final es bastante distinto, frente al momento fuerte de Ancelot y Cammarano, en el que la reina se siente derrumbada y dimite del reino y de la vida, en Romani se queda en acusar a los duques de ser los culpables la muerte de Essex.
  3. Cammarano, una reelaboración del libreto de Romani, volviendo a los orígenes de Ancelot. Es indudable que Cammarano tenía delante ambas obras, y de Romani toma los personajes y sus nombres,  y la localización de la Torre de Londres para el tercer acto. Pero, sin embargo, toma el original de Ancelot, y se lo dice al público de Nápoles: “no debe silenciarse que está hecho, en parte, a imitación de la tragedia de Ancelot”. Desde luego, toma de él la centralidad del personaje de Isabel y la tensión dramática que habíamos dicho que le caracterizaba.

Como era de suponer, Romani acusó a Cammarano de plagio, aunque resultó absuelto. Tiene su gracia, si tenemos en cuenta, como ya contábamos en los posts de Lucrezia Borgia, que Romani, un grandísimo libretista, nunca tuvo un argumento original. Se limitaba a ir a París todos los años en la época de los estrenos teatrales y ver las últimas obras de Victor Hugo, por ejemplo, para inspirarse para su próximo trabajo.

Y ¿cómo consiguen Ancelot y Cammarano dotar a la obra de tanto ritmo e interés? Pues con dos efectos típicamente teatrales y muy “resultones” entonces y ahora:

  • Los bien calibrados golpes de efecto, derivados de las entregas e intercambios de los dos objetos simbólicos de la pieza: el anillo de salvaguarda, que la reina dio a Essex, y el foulard que la duquesa teje para su amante
  • La esmerada dialéctica entre la aceleración y la ralentización del tiempo dramático, acelerado o retenido según el estado de ánimo de la reina, que oscila entre la venganza y el perdón.

No cabe duda de que Donizetti puede considerarse un músico-dramaturgo. No solo eligió, en la mayoría de los casos, el argumento de sus óperas, sino que colaboró estrechamente con sus libretistas para realizar la planificación del texto que correspondía con su música. Roberto Devereux es un buen ejemplo.

Podríamos hablar mucho más, pero es mejor ver y oír la ópera. Y para aproximarnos ya a ella, incluimos a continuación dos Videos de YouTube que nos lo van a permitir. Uno es el Comentario sabio de José Luis Téllez, publicado en la Web del Teatro Real, con motivo de la última representación del mes de octubre pasado. El otro es un Resumen de la Ópera en 10 minutos. En la próxima entrega entraremos en los detalles.

Comentarios José Luis Téllez

Roberto Devereux en 10 minutos

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