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Hector Berlioz – LES TROYENS

Dedicamos el Sexto Tema de este Curso al gran Hector Berlioz y a su Grand Opéra, Les Troyens, basada en la Eneida de Virgilio, y en particular en sus libros I, II y IV. Berlioz desde niño había estudiado latín y había leído y traducido la Eneida, emocionándose con algunos de sus pasajes. Aunque no había tenido mucha suerte en sus “aventuras” operísticas, a las alturas de 1856, con bastante experiencia (53 años) y varios éxitos en música sinfónica y coral, se atrevió a enfrentarse a la obra más ambiciosa de su vida, que comienza con una premonitoria cita de Virgilio:

Quidquid erit / Superanda omnis ferendo fortuna est

Berlioz fue un claro exponente del Romanticismo francés. Respecto a él decía Théophile Gautier que “me parece que Hector Berlioz, con Victor Hugo y Eugène Delacroix, forman la Santísima Trinidad del arte romántico“. Fue un romántico y vivió románticamente, con amores desmesurados, como el que mantuvo con la actriz anglo-irlandesa Harriet Smithson, a la que había conocido haciendo de Ophelia en un Hamlet parisino. Con sólo 27 años recogió esas vivencias en su Symphonie Fantastique, que fue considerada “asombrosa y vívida, sensacional e innovadora“.

A su vuelta de Roma, donde disfrutó del Prix de Rome, que había obtenido en 1830, con su Cantata Sardanapale, se convirtió en un gran Director de Orquesta, actividad que compatibilizó con la Composición y con la literatura, para la que estaba especialmente dotado. Fue crítico musical en La Gazette Musical y en Le Journal des Débats, con una labor importante, y escribió varios libros, entre los que descuellan Les Soirées de l’orchestre y Mémoires, un relato encantador sobre su vida y la vida musical de Paris, de la que él fue testigo privilegiado.

Síntesis de la Clase

En uno de los ENLACES de este Post se puede encontrar el PDF de la Presentación utilizada en la Clase on line, que está estructurada en los diversos apartados que van cubriendo el índice típico que nos hemos propuesto en este Curso: 1º un aspecto general del período analizado, en este caso Paris, nueva metrópoli musical; 2º el contexto histórico, musical y cultural, 3º algunas notas biográficas de Hector Berlioz, 4º una referencia a la nueva Orquesta, con más volumen sonoro, pero también con mayor plantilla instrumental, lo que implica más timbres y texturas, y 5º la ópera propiamente dicha, en la que centramos el estudio de la época y autor.

En esta ocasión, la época estudiada es el período comprendido entre el año 1841 y el 1850, que coincide con dos acontecimientos históricos:

  • El período final del reinado de Louis-Philippe 1er. de France, en el que la buena voluntad inicial del monarca constitucional (le roi-citoyen) que había intentado, según él, “mantenerse en un término medio, alejado igualmente de los excesos del poder popular y de los abusos del poder real” comienza a hacer aguas y, con más de 75 años, se va convirtiendo en un rey cada vez más autoritario, separándose de sus súbditos.

  • Y la Revolución de 1838 que, en unos pocos días de febrero de 1838, cambió el régimen, proclamándose la 2ª República francesa, mientras Louis-Philippe huía, disfrazado, a Inglaterra, donde morirá en poco mas de 2 años. Esa Revolución se extenderá por Europa y terminará siendo la Primavera de los Pueblos. A pesar de que la Revolución acabó siendo totalmente sofocada en 1849, muchas cosas habrán cambiado: es el auténtico certificado de defunción de l’Ancien Régime y el origen de movimientos nacionalistas tan importantes como lo serán la Unificación de Italia y la de Alemania.

En este período (1841-1850) coincide el comienzo de la carrera de 2 de los compositores de ópera más grandes de toda la historia: Giuseppe Verdi y Richard Wagner, (que culminan en 1850 la primera etapa de su carrera, con el estreno de Stiffelio y Lohengrin, respectivamente), y el final de la carrera de Gaetano Donizetti y Giovanni Pacini.

También ocurre en este período el final de la vida y/o de la carrera de los grandes compositores románticos Mendelssohn, Chopin y Schumann. Sólo pervivirá Franz Liszt, el mas joven de lo 4 y al que aun le restarán muchos años de vida y de éxitos.

Para completar el Contexto, hemos dedicado un espacio a la Literatura y Pintura del Romanticismo, ya que ambas prácticamente terminan su vida artística, en Francia, en 1850. En la Pintura, simplemente hemos mencionado a Pierre-Paul Prud’hon, a Eugène Delacroix y a Théodore Gericault. Posiblemente el mas importante de los tres fue Delacroix, y de él, un romántico ejerciendo de romántico, con una importante vida social en las Soirées de los Salones, incluimos, a continuación, su foto y uno de sus cuadros más espectaculares: La muerte de Sardanápalo, un cuadro de casi 5 metros de largo y 4 de alto, pintado en el año 1827 y que preside una de las salas del Louvre. Sobre este tema Hector Berlioz escribió la Cantata con la que consiguió el Prix de Rome.

La Grand-Opéra LES TROYENS

Existe un consenso entre los grandes críticos en que esta ópera es mucho más que una Grand-Opéra, al extremo de que algunos la consideran “el Anillo francés“: una reelaboración de una gran trama épica (el final de la Guerra de Troya y el accidentado viaje de Eneas a Italia para fundar una nueva Troya, lo que será en el futuro Roma, pasando por Cartago y su amor interrumpido con la mítica reina Dido), haciendo que de la trama épica nazca el drama, por cierto con pasajes de encendido lirismo, que puede parangonarse a la emotividad que el “divino” Virgilio supo expresar en algunos de sus hexámetros dáctilos.

En el PDF de la Clase, incluido en los ENLACES, están desarrollados diferentes aspectos de la ópera y no parece necesario repetirlo aquí.

Información adicional

A continuación se incluyen algunas informaciones y comentarios adicionales a lo explicado en la Clase correspondiente al Tema 6.

La aventura de componer y estrenar Les Troyens

Como es sabido Berlioz tuvo un fracaso en 1838 en el estreno de Benvenuto Cellini en L’Opéra de Paris, al extremo de que nunca más volvió a componer para esa institución y que, incluso, se sintió impulsado a buscar nuevas formas de expresión dramática distintas de la ópera. Al año siguiente, 1839, su sinfonía dramática Roméo et Juliette, en la que la música parece no necesitar de la palabra para expresar el drama, es un buen ejemplo de lo que consiguió.

Berlioz, sin embargo, nunca dejó de componer para voz, como ocurrió con sus grandes obras corales sagradas, la Grand Messe des morts (Requiem), de 1837, o el Te Deum, de 1849, ambos grandes éxitos. Pero en 1846 había querido acercarse de nuevo a la ópera, con La Damnation de Faust, que calificó de leyenda dramática, y tampoco tuvo éxito. Berlioz se consideraba un incomprendido, incluso consideraba que había críticos y colegas músicos que estaban muy en su contra.

En el capítulo LIX, y último, de sus Mémoires, Berlioz cuenta la muerte de su querida hermana Nanci y la de su esposa Henriette-Constance Berlioz-Smithson, fallecida en Montmartre el 3 de marzo de 1854. Después de evocar también su primer amor, Estelle, aquella chica de botas rojas de la que se enamoró cuando él tenía ¡12 años!, se manifiesta, con bastante amargura, en estos términos:

Y ahora me encuentro, si no al término de mi carrera, al menos sobre la pendiente que conduce a él cada vez más rápido. Fatigado, y consumido, pero aún lleno de fuego y de una energía que se revela a veces con una violencia que casi me espanta. …adoro y respeto el arte en todas sus formas … pero pertenezco a una nación que ya no se interesa por las nobles manifestaciones intelectuales y para la que el becerro de oro es su único Dios.”

Memorias. Capítulo LIX. Hector Berlioz. Akal. Biografias.

Después de lamentarse de cómo es él considerado por muchos de sus contemporáneos, “como un tipo que ha de estar feliz por permitírsele cumplir el único cometido que me fue confiado, el de crítico, la única tarea, en opinión de muchos, para la cual he venido al mundo“, se confiesa respecto a lo que le gustaría hacer, que es precisamente componer una nueva ópera, la que sería Les Troyens. Dice así:

Desde hace tres años me atormenta la idea de una gran ópera para la que me gustaría escribir el libreto y la música como acabo de hacer en mi trilogía sacra L’Enfance du Christ. De momento, resisto la tentación de realizar este proyecto y espero resistir hasta el final. El tema me parece grandioso, magnífico y profundamente emocionante, por lo que no me cabe duda de que los parisinos lo encontrarían soso y aburrido. Incluso aunque me equivocase al atribuir a nuestro público un gusto tan diferente al mío (citando al gran Corneille), no creo que pudiera encontrar una mujer inteligente y capaz de interpretar el rol principal, un rol que exige dedicación, belleza, una voz amplia un auténtico talento dramático y una musicalidad perfecta, además de un alma y un corazón de fuego”

Memorias. Capítulo LIX. Hector Berlioz. Akal. Biografias

Sin embargo, el propio Berlioz incluyó, en 1858, una nota a ese párrafo en sus Mémories. Dice así:

(11) ¡Pues bien! No, no resistí. Acabo de finalizar el poema y la música de Les Troyens, ópera en cinco actos ¿Qué será de esta inmensa obra? …. 1858

Nota de Berlioz al Capítulo LIX. Memorias. Hector Berlioz. Akal. Biografias

¿Qué le hizo cambiar después de haber escrito ese doloroso párrafo en sus memorias? El mismo Berlioz lo explica en el Epílogo a sus Memorias, escrito en 1863, en un momento también de bastante desánimo, ya que acaba diciendo: “No pasa una hora sin que diga a la muerte: <<¡Cuándo quieras!>>.¿A qué esperas, pues?

Me encontraba en Weimar en casa de la princesa de Wittgenstein (amiga íntima de Listz, una mujer inteligente que siempre me ha ayudado en mis momentos más tristes), cuando surgió el tema de mi admiración hacia Virgilio y de la idea que tenía de una gran ópera tratada según el esquema shakespeariano, con un libreto basado en los libros segundo y cuarto de la Eneida. Añadí que conocía demasiado bien los padecimientos que habría de procurarme una empresa como aquella como para decidirme jamás a llevarla a cabo.

-Estoy segura – replicó la princesa – de que su pasión por Shakespeare y su amor por lo antiguo ha de resultar algo grandioso y moderno. Hay que escribir esa ópera o poema lírico, llámelo y organícelo como quiera. Es preciso comenzarlo y darle fin.

Como yo continuase resistiéndome, me dijo:

-Escuche. Si cede usted ante las dificultades que esta obra le va a causar, si tiene la debilidad de sentir miedo y de no poder luchar por Dido y Casandra, no vuelva presentarse en mi casa. No querré volver a ver a verlo

Epílogo las Memorias. Hector Berlioz. Akal. Biografias

De regreso a Paris (marzo de 1856), Berlioz se puso manos a la obra. “Al cabo de tres año y medio de correcciones, cambios, adiciones, etc., todo estuvo acabado“. No es de extrañar que el manuscrito de Les Troyens esté dedicado a la Princesa de Winttgestein, además de a Virgilio, el poeta predilecto de Berlioz.

Y ahí empezó la aventura de estrenarla. Alphonse Royer era entonces el Director del Théâtre de l’Opéra, el cual, según Berlioz, “es uno de mis viejos amigos, quien profesa una extraña opinión sobre mi estilo musical, un estilo que jamás ha comprendido y que no es capaz de apreciar“. Efectivamente no apreció Les Troyens y, a pesar de alguna ligera presión del propio Emperador, Napoléon III, nunca se estrenaría en L’Opéra de Paris.

Será en 1863 cuando por fin se estrene la obra, pero en Le Théâtre Lyrique, a solicitud de su empresario Mr. Carvalho, a pesar, como dice Berlioz en sus Memorias, “de la imposibilidad manifiesta de hacerlo bien“. Lo primero que se hizo fue representar sólo los Actos 3º, 4º y 5º, bajo el nombre de Les Troyens à Carthage, pero con numerosos cortes y mutilaciones. Carvalho hizo un gran esfuerzo, Berlioz también, la soprano Mme. Charton-Demeur, que según Berlioz era “la única mujer capaz de canta el rol de Dido” tuvo la generosidad de aceptar emolumentos inferiores a los que estaba cobrando en Madrid en aquellos momentos, etcétera, etcétera.

Con tantísimos cortes y cambios, el resultado fue un pálido reflejo de lo que Berlioz había escrito. Se debió salvar la interpretación de Dido y la de Eneas, pero Berlioz lo pasó muy mal, hasta que la obra tuvo 21 representaciones y desapareció de los carteles, “para gran alivio mío” dijo Berlioz, que concluye así este episodio en sus Memorias:

Con todo, al ser el autor de la música y del libreto, los honorarios que percibí por esas veintiuna funciones fueron considerables, y, además, al haber vendido la partitura de piano a París y Londres, recibí la indescriptible alegría de que el total de mis ganancias igualaría prácticamente a todo un año de colaboración con el Journal des Débats. Así pues, presenté mi dimisión como crítico.¡Por fin!¡Por fin!¡Por fin! Después de treinta años de exclavitud, ¡soy libre!

Epílogo a las Memorias. Hector Berlioz. Akal. Biografias

ENLACES:

LR de YouTube de la Clase

4 pensamientos en “La Ópera francesa a lo largo de la Historia T6: Ópera francesa en la 2ª mitad del siglo XIX – Hector Berlioz – LES TROYENS

  1. Impresionante Ópera. Genial los aspectos dramáticos y aun más la riqueza que nos envuelve y sitúa en la época, con un gran lujo de comentarios históricos, culturales y musicales, que hacen que la percepción de la obra sea de una intensidad increíble. Se hace corta a pesar de su densidad. Gracias, porque no sólo es la música, es todo lo que expones, te envuelve en la atmósfera del momento y lo gues viviendo, se queda adherido. Gracias.

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